CREAR UNA BUENA BASE

           

En la vida cotidiana, muchos de nosotros tratamos de encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados sin entender que para alcanzar todo esto se necesita formación, motivación, voluntad, crecimiento interior, tiempo y dedicación. Muchos que esperamos resultados a corto plazo abandonamos justo cuando estábamos a punto de alcanzar nuestra meta. Para eso me parece muy reveladora esta reflexión:          

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere buena semilla, buen abono y riego constante. Y lo más importante tener paciencia ya que no nos ponemos al lado de la semilla gritándole constantemente que crezca y también fe en nosotros mismos y creer en que lo hemos hecho bien y que pronto saldrá la planta, frutos, etc. que esperamos.


Con el Bambú pasa algo parecido, el cultivo del mismo no es apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Los primeros siete años no pasa nada con la semilla, hasta tal punto que un agricultor inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles. Sin embargo, el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas, el bambú crece más de 30 metros. En realidad, no tardó seis semanas en crecer sino siete años y seis semanas. Durante esos siete años de aparente inactividad, estaba generando un complejo sistema de raíces que le permite sostener el crecimiento de los 30 metros de altura.


Quien no se rinde, va gradual y progresivamente creando los hábitos y la base necesaria que les permitirá sostener el éxito. Cualquier proceso de cambio o viaje hacia la meta que queremos alcanzar requiere todo esto. No se logra de la noche a la mañana. Pero se logra. No hay que tener miedo, solo hace falta constancia, creer en uno mismo y estar dispuesto a dar este paso. Y crear una base suficientemente sólida para sostener todo lo que viene después.

No hay que rendirse nunca a pesar de las caídas. Siempre tenemos que levantarnos y seguir. No hay fracasos, solamente lecciones que aprender. Y cuando tenemos dudas, preguntarnos : ¿Qué haría el amor en esta situación? y esta es la respuesta que tenemos que tener en cuenta. Porque nuestra alma sabe el camino y si le hacemos caso, nos llevará donde tenemos que estar en ese momento y aprender lo que hemos venido a aprender.

A veces, sin embargo nos empeñamos a coger caminos equivocados y por eso la vida nos muestra señales de que por ahí no es. Es importante reconocer esas señales para no caernos, pero si nos caemos saber que podemos volver a nuestro camino siempre que queramos. No podemos rendirnos porque somos mucho más que el miedo que nos puede paralizar e impedir que sigamos. Somos amor y el amor puede con todo.

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