TOMAR DECISIONES

Las decisiones no son ni buenas ni malas, sólo son decisiones. Parece algo banal pero las personas tenemos grandes dificultades para tomar decisiones y es una causa importante de frustración y estancamiento. Y me refiero a decisiones un poco más trascendentes. Decisiones que nos llevan a cambios importantes en la vida.

En el mundo hay dos situaciones: Personas que toman decisiones y que luego no las llevan a término, y personas con un gran potencial que no toman decisiones.

En la toma de decisiones existe el miedo a ganar o perder algo, y generalmente es esto último lo que nos retrae. No tomar decisiones importantes es un problema de no querer comprometerse con la vida. Una decisión es simplemente soltar algo y coger otro algo con consecuencias que no conocemos y el riesgo de no saber manejarlo.

Todas las decisiones tienen en común tres cosas: Optar, es decir, tener la capacidad real para elegir. Reconocer que siempre hay varias alternativas y, por último, aceptar las posibles consecuencias que nuestra decisión pueda acarrear.

Una decisión la puedes tomar con la razón, pero es la emoción la que puede hacer que la abandones, que te de miedo o que optes por la alternativa menos lógica.

En un primer momento pensamos que las decisiones se basan en qué quiero y cómo lo voy a conseguir… Sin embargo, en las grandes decisiones, la pregunta es ¿para qué lo quiero?  El problema es que no se define el qué quiero de una forma concreta y concisa y no se conecta con el para qué. Decidir es ir hacia algo.

En la toma de decisiones influyen tres cosas: los valores, las creencias y la motivación. La indecisión está basada en no vivir los valores de nuestros padres, porque al lado de ese valor hay una creencia limitante.

Por eso, los primeros valores que tenemos que indagar y tener claros son los valores de nuestro padre y de nuestra madre, y ver cuáles de ellos tenemos nosotros y cual tenemos que aprender del otro. La vida nos va a exigir que los tengamos activos ya que las buenas decisiones se toman desde ellos. El primer paso es conocer el valor que tengo, y el segundo encontrar la creencia positiva asociada a ese valor.

Las claves para la toma de decisiones son: Visión, conocimiento, claridad y creatividad.

  • Visión: Es la que nos permite ver nuestros valores, nos permite al autoconocimiento
  • Conocimiento: Es lo que sé de ese valor al verlo en mis padres. Al verlo en movimiento lo he experimentado y conozco lo que pasa al activarlo.
  • Claridad: Tener claridad sobre lo que conocemos. El valor y su movimiento es estupendo, todos los valores son buenos en sí mismos. Ahora, la forma en que se comporta la persona con ese valor es personal. La claridad nos permite hacer la distinción entre el valor y el comportamiento personal de la persona que lo ejerció tuvo como forma de expresarlo.
  • Creatividad: es la capacidad de dar una forma diferente al movimiento del valor.

Aparte de revisar las creencias y los valores tenemos que reflexionar sobre lo que nos motiva a tomar esa decisión. Y si tenemos suficientes razones para hacerlo. Cuales son las ventajas de tomar esa decisión o la desventaja de no hacerlo. Sin una motivación suficientemente fuerte será difícil que tomemos esas decisiones que pueden cambiar nuestra vida por completo.

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